Homenaje a Jacinto Herrero
Platero y yo
Hace algunos días los poetas y escritores de Ávila rindieron un merecido homenaje aun “ poeta “ sin igual, no pude estar presente y bien que me hubiese gustado... Pero una cita con el arte - La Ronda de las Leyendas - en las que participé, con el papel del obispo de Ávila Fray Hernando de Talavera, como lo hago todos los años con sumo gusto, pienso que todos los abulenses tenemos la obligación de luchar con ahínco por dar a conocer nuestra maravilla, nuestra ciudad de Ávila. Ya me disculpo desde estas líneas y le rindo mi homenaje, para mi fue muy importante conocerle. Voy a relataros en esta semblanza mis recuerdos al conocerle allá por los años cincuenta.
En el verano de mis ocho años, mi madre sugirió que debía cambiar de colegio; dejaría a las dominicas de la “ Capilla “ e iría a un nuevo colegio al “ Colegio Diocesano “. El verano paso rápido y cada día sentía la llegada del curso para ir a la nueva clase. Por mi edad tenía que incorporarme en el aula de “ grado medio “, nombre importante para un muchacho de ocho años; Fui conociendo nuevos compañeros y amigos, con los que combatiría mi vida hasta bien entrada mi juventud. El cariño amable de “ sor Tomasina “ desapareció, éramos más mayores y tendríamos dos profesores; uno para las asignaturas de ciencias y otro para letras, el padre Prospero y el profesor para castellano e historia fue el padre Jacinto. Los primeros días del curso conocimos a nuestros nuevos maestros, el Padre Prospero más cercano a nosotros y nos acompañaba en los juegos. El aula estaba en el edificio de la actual Cámara de Comercio en la parte baja, sus ventanas daban a la cuesta que baja a Eduardo Marquina.
Sentado en la primera fila, al lado de mi compañero Jesús Curiel, un alumno interno de un pueblo de Toledo, que asistía a clase en “ guardapolvos “ de color caqui claro, casi verdoso, me dijo un día que era para no mancharse. Los dos estábamos escuchando y casi sin movernos las palabras del padre Jacinto, nos explicaba que para la clase de castellano deberíamos leer un libro, de un escritor andaluz de la provincia de Huelva – ser de Huelva me alentó pues tenia tíos y primos en un pueblo cercano a Moguer donde nació este escritor – se llamaba Juan Ramón Jiménez. El libro elegido fue “ Platero y Yo “. Nos pidió que quien pudiese lo comprara ya que sería una joya en futuro y el padre Jacinto disponía de varios ejemplares que usarían los que no se compraran el libro. Yo lo compré y lo compartí con Jesús.
En una de las clases nos habló de cosas que poco a poco comprendíamos mejor. Yo empecé a sentir grato la tarea de leer que nos imponía el profesor; el día de la compra de mi primer libro, intenté leerlo en casa por la noche y quedé defraudado por que no era una aventura con buenos y malos, pero lo acabé aquella noche sin saber como, quizás buscaba algo que sin saberlo medaba su lectura.
Quedé muy sorprendido cuando nos explicó que el autor era poeta y su mejor poema estaba escrito en el libro de Platero, no lo entendía pero lo acepte como cierto al venir de nuestro profesor que lo defendía y cuando leía sus capítulos daba una sonoridad a sus palabras, que después nadie ha logrado dar. Comenzó con las palabras que nunca olvidaré, y demostrándonos que Platero y yo era un gran poema de amor a un pequeño burrito muy querido por Juan Ramón... Platero es pequeño, peludo, suave; tan blando por fuera, que se diría todo de algodón, que no lleva huesos. Solo los espejos de azabache de sus ojos son duros cual dos escarabajos de cristal negro... Fuimos recorriendo de la mano de nuestro burrito las costumbres de su pueblo blanco de Moguer.
Conocí el encanto de leer y me puse un objetivo, escribir cosas tan maravillosas como las que decía el libro; más que objetivo o meta de un muchacho es una quimera pues nadie escribirá como Juan Ramón; me sirvió para escribir y comunicar mis sentimientos en palabras a los demás. Muchas veces he vuelto a leer este gran poema y siempre ha sido patrón en mis ilusiones y sentimientos. Y abrigo también un profundo respeto y agradecimiento para aquel profesor, joven y ambicioso; hoy un “ gran poeta... “ Se llama este maestro Jacinto Herrero. Tengo también un recuerdo musical al sentir los pueblos de Huelva y sus “ fandanguillos “...
La niebla y la Navidad
La niebla …
Fantasmagórica,
fría y mágica…
Apretaba los árboles,
las fuentes florecían,
al juntarse ,
altaneras,
con las gotas de la niebla,
las luces amarillas
iluminaban las calles,
proyectando
sobre las aceras,
su luz expandida…
Tú y yo juntos,
amarrados
por los hombros,
mirándonos
a los ojos,
y después
descubriendo la lejanía,
sintiendo
nuestros corazones inquietos,
saltando de alegría,
caminamos por la acera,
bajo las farolas
que la niebla
hacía diferente…
A lo lejos encontramos
una casa pequeña,
brillante,
diferente,
y los dos sentíamos la niebla
en nuestro corazón,
mientras
seguíamos caminando,
ahora de la mano…
Y entonces descubrimos…
La noche más buena,
la más generosa,
la más fría en la niebla
resplandeciente…
Era NAVIDAD…
En la Navidad
Los deseos más ardientes,
ocultos por miedo,
se hacen regalo en la Navidad…
Las miradas flemáticas,
temerosas,
que siempre buscamos,
se hacen tiernas en la Navidad…
Las manos soldadas,
rotas cada día al sentirlas,
se hacen perpetuas en la Navidad….
Los abrazos pendientes,
ocultos,
deseados por el corazón,
se hacen intensos,
espléndidos en la Navidad…
Los besos olvidados,
si llegan alguna vez,
se hacen pasión en la Navidad…
Los deseos ardientes,
las miradas flemáticas,
las manos soldadas,
los abrazos pendientes,
los besos olvidados …
Son el milagro de la NAVIDAD…
Dejame amarte
Déjame verte más cerca; déjame verte y no hablarte.
Déjame querer sin verte; déjame soñar así.........
Amor, amarte, tenerte; amor, amarte, soñarte.
Amor, amarte es mi lucha; amor, amarte es mi Edén..
Amar con amor se paga; ama... ama con locura.
Ama, ama con ardor; ama, llora, sufre, muere.
Amar es siempre dolor.
Déjame verte más cerca; déjame verte y no hablarte.
Déjame querer sin verte; déjame soñar así.........
Si con mis manos pudiera construir para los dos.
Un mundo nuestro, sin que nadie moleste este amor.
Si con mi boca pudiera hablarte, decirte amor.
Sabías como te sueño, y comprenderías mi pasión.
Si con mis brazos pudiera abrazarte, cada día,
cada hora, cada instante, siempre.
sabrías lo que te siento y llorarías mi dolor.
Cuanto tiempo he pasado, mirándote,
soñando la ocasión, besándote en la pena;
vagando día a día, noche a noche.
Juntos y solos viviendo ya la eternidad.
Vuelve a ser fresca y simple.
Vuelve a ser mi siesta de deseos.
Dame siempre el amparo de tu auxilio
Para ofrecerte yo mi savia, mi pasión,
El tiempo seguirá pasando,
mi lozanía se marchitará.,
mis cabellos serán blancos.
Mis manos ya temblarán.
Mis ojos tendrán dos surcos de tanto y tanto llorar.
Mi boca estará morada de tantas veces anhelar.
Mi cuerpo estará vacío de tanto tiempo querer.
Entonces se acabarán mis días.
Entonces empezaré a ganar.
Entonces se acabará mi vida.
Entonces ganaré mi Edén.
¡ Entones, siempre y ahora !
Déjame verte más cerca; déjame verte y no hablarte.
Déjame querer sin verte; déjame soñar así.........
Cuando te recuerdo
Cuanto tiempo he pasado,
mirándote,
soñando la ocasión,
besándote en la pena,
vagando día a día,
noche a noche.
Juntos y solos viviendo
ya la eternidad.
Vuelve a ser fresca y simple.
Vuelve a ser mi siesta
de deseos.
Dame siempre el amparo
de tu auxilio para ofrecerte
yo mi savia,
mi pasión.
Soñar que estás cerca,
a mi lado roto en embrujo
de los demás
y sentir tu boca,
tu pelo, tus ojos,
tu pecho, tu cuerpo.
Recordar aquella quimera
del amor imposible
de juventud,
amor que ahora sería fuerte y real,
que ahora lucharía hasta morir
por tenerte,
por abrazarte y por poseerte
sin fin.
El sueño cumplido
Desde niño quería ser un personaje de tiempos pasados, soñaba con ser el gran rey Arturo y tener mis caballeros de la tabla redonda, casarme con la dama más bella de la corte y ser el mejor rey de la historia, un rey justo, amable, y compartir todo con mis súbditos. Siempre y a través de los años estos sueños estuvieron dentro de mi. En la adolescencia y en la juventud ya los juegos no eran tan intensos pero siempre pensaba en los personajes históricos que iba estudiando y que me gustaba conocer e identificarme con ellos. Desde el rey Arturo, quizás fue el primero que llego a mi animo, cuantas veces vi. la película de los caballeros del rey Arturo , al menos una docena de ellas. Después entraron en mi alma otros personajes como “ El Cid “, “ Los Reyes Católicos “ Juana la loca y su esposo Felipe el hermoso en la película locura de amor, Don Juan de Austria “ Jeromín “, la película me hizo llorar siempre en el encuentro con su padre Carlos V; fue en aquellos tiempos cuando quise ser actor y poder hacer películas como lo hacia Jaime Blanc. Los personajes de la guerra de la Independencia también me gustaban y hasta admiré al gran Napoleón con sus dotes de mando y de lograr dominar el mundo. Otros héroes preferidos eran los bandidos de sierra morena. Y muchos más que siempre están en mis sueños. Hay una canción que cuando la escucho me recuerda a un personaje de la mejor película de aquellos años, la escuche en el descanso de la proyección de Ben – Hur, era el emigrante y la cantaba Juanito Valderrama; el personaje era el protagonista de la película.
Con apenas doce años descubrí algo que siempre estuvo en mi mente, el escenario de los personajes que me gustaba vivir, ese escenario lo tenia muy cerca, tan cerca que lo pisaba cada día cuando iba a clase o a pasear por una ciudad maravillosa, por mi idolatrada ciudad llena de piedras, de palacios, de historia y con las mejores murallas del mundo. Pensé que al igual que ya empezaban a rodarse películas en nuestra ciudad, teníamos que disfrutar los abulenses de esas piedras que sentíamos y que eran nuestras, podíamos ser nosotros mismos caballeros de otros tiempos, personajes famosos y a través de nuestros monumentos, de nuestras calles ser aquellos antepasados que estuvieron en las mismas calles y en los mismos lugares. Solo faltaba que esos personajes estuvieran vestidos de forma similar a como lo estuvieron en sus andanzas en los siglos pasados.
Y mi sueño se cumplió, hace ya algunos años nuestros buenos ediles tuvieron la gran idea de hacer realidad mis sueños y llegó a nuestra ciudad el “ Mercado Medieval “. Con el aliciente de comprar productos diferentes nos pudimos vestir del ambiente de aquella época. Ya podíamos pasear por las calles de la ciudad medieval, vestidos de forma diferente viviendo aquellos tiempos pasados y que eran una realidad en estos años de progreso y técnica. Antes de elegir un simple disfraz pensé en mis sueños pasados y el primer traje que mande hacer y me puse, fue el vestido que podía haber lucido el emperador Carlos V, pues a mis años ya no tenía edad para ser Jeromín, después, el pasado año cambie, quizás por el año dedicado a la reina Isabel y mi vestido fue el del rey Fernando el Católico. Otro evento para evocar los años triunfales de Ávila es la ronda de las leyendas, en la primera semana de junio; este año hemos llegado a la novena edición. Los aficionados al teatro podemos interpretar en los lugares más emblemáticos las leyendas de nuestros antepasados.
Después de contaros todo esto me siento muy orgulloso de haber nacido en esta ciudad amurallada, de haber soñado los personajes de otros tiempos y de poder participar, aunque ya tengo bastantes años, en estos eventos que siempre dan una gran satisfacción de haber servido a la entrañable ciudad que me vio nacer. Vosotros que sois jóvenes os invito a participar de los mercados medievales y de la ronda de las leyendas pues si empezáis a hacerlo con menos años que yo, podréis disfrutar de este rollo durante muchos más años; y sentiros orgullosos de haber nacido o vivido en una ciudad patrimonio de la humanidad y que es sin ninguna duda la gran ciudad monumental y la mejor conservada.
Esperanza
Cuando todo se acaba
en mi alma rota,
aun me queda la ESPERANZA…
Cuando el corazón llora
el camino del destierro,
aun me queda la ESPERANZA …
Cuando la razón rabia porque
le han vencido los sentimientos,
aun queda la ESPERANZA …
Cuando mis ojos lloran cada noche
maldiciendo mi destino,
aun queda la ESPERANZA …
Aquellos días felices, agradables,
son ahora tristes, desesperados,
son estar viviendo
una continua soledad…
Nuestros paseos generosos
ya no están,
te has marchado,
y solo sigo nuestros pasos,
maldiciendo una separación,
sin causa, sin motivo,
con mucho dolor…
Las noches ansiadas
para soñar nuestras quimeras,
son noches en blanco,
rotas por la adversidad,,
por la nostalgia del pasado;
mis sueños son amargos
pensando en la vida que perdí,
sin saberlo iba día a día perdiendo,
ahora comprendo tu grandeza …
Me diste todo y me has quitado más,
ha llegado a mi alma
tu legado de suplicio,
fueron tan maravillosos
aquellos días de amistad,
de apoyo,
ahora asumo si fueron
reales o fingidos,
no me importa,
por que siempre,
eternamente,
será el sueño que al final
del camino…
Me diste…
Y pensaré
que fue verdad,
aunque fuese por compasión ,
perennemente estarán
estas palabras en mi alma…
Cuando todo se acaba
en mi alma rota,
aun me queda la esperanza…
Cuando el corazón llora
el camino del destierro,
aun me queda la esperanza…
Cuando la razón rabia porque
le han vencido los sentimientos,
aun queda la esperanza…
Cuando mis ojos lloran cada noche
maldiciendo mi destino,
aun queda la esperanza…
Tres palabras
“ Está muy abajo ”
Tres palabras…
Tres malditas palabras,
solo fueron tres
las que rompieron mi alma…
Tantas ilusiones…
Tantos sueños…
Tantas esperanzas rotas
por solo tres palabras…
Roto por el cansancio,
solo ,
caminé triste,
mojando mis mejillas
por las lagrimas,
que brotaban ya,
al atravesar el arco
cuadrado de la muralla…
¿Por qué...
no puedo ser feliz?
como los demás,
¿Qué delito he cometido?...
Para que la vida sea tan rastrera,
tan maldita,
tan sin nada…
Un sueño feliz
roto en un instante,
muerto, olvidado,
por solo tres palabras,
nunca lo sabrás,
nunca te exigiré nada,
nunca conocerás
la amargura que brota,
en este maldito
día capicúa…
Mis lagrimas serán la cura
de mis desertados días,
de mis sueños
nunca comprendidos,
¿por qué… me castigas así?,
¿por qué?
no puedo
tener algunos momentos,
de los pocos que me quedan,
felices, maravillosos,
nuestros en su esplendor…
A quién he matado…
A quién he maldecido…
A quién he despreciado,
para que me castigues así…
¿Merece la pena seguir viviendo?
Para seguir luchando…
Solo te ofrecí mis caricias,
mis ilusiones compartidas;
nunca llegaré a darte todo,
para compensar
aquel día de felicidad,
de esperanza,
de ilusión que tu me diste…
Lloraré muchas noches solo,
jamás sabrás que es por ti;
solo tres palabras…
“Está muy abajo”…
Tres perversas palabras,
que rompieron
mi última ilusión…
Cerca
Cuando estás cerca,
te siento,
cuando estás lejos,
te espero,
espero tu llegada,
sueño cada noche,
cada instante
estar juntos,
tener todo y
darte más…
Solo puedo llorar
a la espera de lo imposible,
en noche al dormir
solo pienso en ti,
anhelo tenerte a mi lado,
queriendo tus ojos,
acariciando tu pelo,
rozando tus piernas,
besando tus labios,
tus mejillas,
mordiendo tu boca,
lamiendo tu cuello…
Y después …
Solo queda
la almohada húmeda,
y tu no estás…
Cuando estás
cerca tiemblo,
pensando
si habrá otra vez,
de poder tenerte…
Lloro al creer
que es la última vez,
de verte, de hablarte;
y decirte que te amo,
sin tapujos,
sin condenas,
con mi alma limpia,
solo manchada
por los invéciles,
los cabrones,
que no sienten
nuestro amor…



