Cuando te recuerdo
Cuanto tiempo he pasado,
mirándote,
soñando la ocasión,
besándote en la pena,
vagando día a día,
noche a noche.
Juntos y solos viviendo
ya la eternidad.
Vuelve a ser fresca y simple.
Vuelve a ser mi siesta
de deseos.
Dame siempre el amparo
de tu auxilio para ofrecerte
yo mi savia,
mi pasión.
Soñar que estás cerca,
a mi lado roto en embrujo
de los demás
y sentir tu boca,
tu pelo, tus ojos,
tu pecho, tu cuerpo.
Recordar aquella quimera
del amor imposible
de juventud,
amor que ahora sería fuerte y real,
que ahora lucharía hasta morir
por tenerte,
por abrazarte y por poseerte
sin fin.
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