Cuatro meses y un día
Sonó el portero,
al coger el telefonillo,
reconocí tu voz,
mi corazón salto de alegría,
mientras al final de la escalera
esperaba tu llegada…
Sentía en mi alma ,
el furor de la primavera,
el sonido de tus pasos ,
era música celestial
que sosegaba mi alma…
Frente a frente nos miramos,
nos saludamos,
con empujones cariñosos
te lleve a mi cuarto de los libros,
nos sentamos cerca,
charlamos,
revelándonos nuestros sentimientos,
nuestros pesares,
con la autentica sinceridad
de la mejor amistad…
Así el tiempo,
se marchó de nosotros ,
con la rapidez de estar gastándolo,
con una satisfacción semejante
a contemplar las bellas flores,
nacidas en una mañana
de primavera total…
Tenias que partir,
te acompañé,
bajando las escaleras
apoyado en tu hombro,
confirmando planes
para nuestra siguiente cita…
Dilatamos la despedida,
tu coche partió…
Y yo subiendo las escaleras,
pleno de satisfacción,
pensando el motivo
de tu inesperada visita…
Y recordando tu otra
inesperada visita al hospital ,
con el calor fuerte del verano,
que tanto me calmó …
Descubrí…
Que hacía cuatro meses y un día
de tu primera visita…
Volví a certificar que yo
y nuestra excelsa amistad,
es muy valiosa para ti…
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