Blogia
eljuglardetelares

LA PUERTA DEL CIELO

En la frontera de la media noche,  una primavera de abril, en la fría Ávila; la procesión del Cristo de los Afligidos terminaba su recorrido. Desde la hilera de la izquierda un penitente abandona la fila poco antes que la procesión desembocase en la “ Santa “. Atraviesa el arco de la muralla y baja hasta la siguiente puerta, la de la malaventura, mal llamada popularmente “ arco de los gitanos “. Intentaba subir por las rocas al arco y así llegar a casa para descansar de las cuatro horas que había estado acompañando el camino del Cristo “ tumbado “  por la ciudad gris. Vestido con la túnica marrón atada con cíngulo blanco, la pequeña cruz en el pecho y capa larga color marfil, apoyado en la cruz grande de  madera. La roca no respetó al penitente que recibió un bronco golpe en la espinilla derecha.....

- Me.... en la..... Tenia que terminar bien el día, maldita túnica y capa, siempre lo pago yo, siempre..... 

Lanzó la cruz contra las piedras y  sentado se acariciaba la cañilla, pasaba de los cincuenta y cinco años, el pelo blanqueando, ojos azules y tristes; quizás por la prematura jubilación que le había llegado sin tener opción a protestar a primeros de año. O por que buscaba algo que aún no había encontrado...

- Por ahora no puedo andar, esperemos un tiempo y si no viene nadie, intentaré llegar solo, como siempre, a la casa.... Solo, si, siempre he estado solo, solo caminando por la  vida, en el amor, en los deseos y  las ilusiones de juventud perdidas por las exigencias de trabajar para tener dinero y poder ser importante.... Para que me ha servido un buen sueldo, un buen puesto en la sociedad, si nunca fui feliz, nunca sentí el verdadero amor, y nunca alcance mis anhelos. Fui  un gran químico.... Cuando seré un  escritor, un poeta o un actor... Nunca, nunca.... Solo soledad siempre... Para que soñar, si mañana será otro día como todos.... 

 Se sentía una noche fría para ser primavera, estrellada, con una luna creciente que se veía a través del arco en el cielo, escoltando la entrada de la muralla, donde estaba sentado nuestro amigo. Se llamaba Lázaro, quien sabe si por llamarse así había tenido una existencia llena de sufrimientos y rota de afanes. Empezó a recordar los primeros años de su juventud; ese tiempo que siempre debió ser diferente, mejor. Intentó incorporase, pero le fue imposible, tendría que aguantar allí un rato; alguien le encontraría pues era uno sus lugares preferidos y en casa lo sabían; así que sin prisa volvió a sus pensamientos......

- Amistad, que hermosa palabra... por qué la perdí.... fui un cobarde, ahora estoy seguro que era entonces lo más para mi...

A los dieciocho años fue a Salamanca para estudiar una carrera universitaria, conoció a  muchos jóvenes de su edad, compañeros y compañeras. Pronto seleccionó  a los que le gustaba más su compañía, fueron cinco: Carmen, María, Carlos, Javier y Bernardo. Siempre que recuerda sus nombres, brotan en sus asombrosos ojos azules lagrimas de melancolía, sobre todo cuando es Bernardo el nombre que evoca su alma. Su mejor amigo, más que su mejor amigo. En aquellos tiempos, a primeros de los sesenta era heroico trabajar y a la vez estudiar, Bernardo tenia que hacerlo; trabajaba por las tardes o  noches en la barra de un bar.  Lázaro le apoyó y ayudo siempre; Vivian  juntos en la misma habitación del Colegio Mayor; si alguna noche llegaba muy cansado de trabajar, por la mañana se quedaba durmiendo y el bueno de Lázaro le pasaba los apuntes y le comentaba lo último, estudiaron juntos la carrera de Químicas en el palacio de Anaya. Todas las mañanas cruzaban la Plaza, la Rua para acabar desayunando en la antigua facultad de Derecho antes de comenzar la las clases.

Una tarde en la época de los parciales de Navidad, hicieron un alto en el estudio y fue Bernardo el que tomo un folio que terminaba de escribir su amigo, lo leyó despacio; según avanzaba la lectura su cara  irradiaba admiración. Era un poema que Lázaro acababa de escribir,......  decía así:  

Vino......

Café......

Cañas......

Tres tapas,

un botellín....

Siempre sirviendo.

Siempre contento....

Detrás de la barra del bar.

¿ Camarero, tienes alma?

¿ Camarero, tienes amigos?......

- Chiqui, eres único...

 Bernardo se acercó lo abrazó con fuerza, también  para él era algo más. Ese abrazo fue siempre la referencia en Lázaro para recordar y añorar a su Bernardo  del alma... Intentó subir las piedras hacia el arco, pero no podía…

- Esto va a ser más grave  que lo que pensaba, soy gafe, estoy convencido, esperemos que mis “ bichos “ se acuerden que tienen padre y pasen por aquí.....

Seguía pensando y soñando con sus vidas, recordando aquella noche paseando por los jardines de Anaya, con la compañía de siempre, Bernardo, era su día de descanso.... Paseaban silenciosos y Bernardo le paso el brazo por el hombro y le dijo: ...

- Lázaro, gracias por todo, nunca dejare de ser tu mejor amigo ... ¿ Qué soy yo para ti?.....

-          Lo sabes muy bien – respondió Lázaro – Eres......

-          Entonces - continuó Bernardo - quiero hacerte una pregunta. ¿María y tu, estáis enamorados?.....

-          A qué viene esto...

-          Te diré la verdad,  no se si estoy enamorado de ella... no lo se....

La reciente iluminación de la fachada de la Catedral y de la entrada de Anaya hacían mágica la noche de primavera, frente a frente, se miraron y trabados por los hombros volviendo a  caminar, Bernardo le dijo:....

-          Te enfadarías si yo intento salir con María....

-          Sabes que no – respondió Lázaro –

-          Gracias “ Chiqui “  –agregó Bernardo – siempre serás .....

        Y siempre fue su mejor amigo, el guardián de su novia, María, mientras él trabajaba o estudiaba; quizás fue la primera vez que dio mucho por nada. La fuerte luz de los focos que hacen asombroso el arco de la muralla, cegaron sus ojos azules cansados de perder, y anhelando los días de la lejana y sana juventud.  Recordó la noche fría de invierno, el bar de la Rua y la mujer que le presentó Bernardo..... Clara...... la diosa Clara como él le decía. Salieron, se amaron y acabaron en una noche de pasión.  Lázaro en su primera vez, intentó triunfar y que su pareja no tuviera ninguna queja. Al despertar en la mañana se miraron se agradecieron la noche; ella marchó sin dar explicaciones y Lázaro,  mientras pasaba el tiempo, volvió a sentir el azote del fracaso.....

Se casó con una compañera de trabajo, pensaba que la amaba pero siempre supo que no estaba enamorado de ella; tuvo dos hijos Luis y Javier, con ellos no fracasó, les dio todo el amor que otras personas no lo habían querido antes...Tenia miedo con sus hijos, eran jóvenes y las movidas de la juventud de ahora no eran las inocentes fiestas de la suya...Miró al arco y pensaba en ellos......   Mientras ordenaba sus pensamientos dos muchachos llegaron a su vera, altos y gentiles; se acercaron......, eran Javier y Luis, sus venerados hijos.  Al verle sobre la piedra  habló Luis, el mayor:

-          ¡Qué leches haces ahí tumbado! ¡Tan mal te ha ido en la procesión! Venga levántate y vamos para casa ¡

-          Qué bruto eres Luis... – respondió Javier - No ves que se ha hecho daño en la pierna... que te ha pasado... viejo?.... Contesta.

-          ¡Que me he dado una buena leche con esa piedra y ahora no puedo andar!...

-          Eres un crío - apostillo Luis- iré a casa a por una muleta te ayudaremos a llegar allí....

Solos Javier y su padre....., la luna  esta ya en lo alto del cielo y las estrellas adornaban el ilusionante momento de la noche. Javier mira a su padre, su cara le da pena,  y entonces pregunta:

- ¿Tío  has tenido alguna vez buen rollo?

Lázaro mira a su hijo, se acerca, le abraza y le habla:

         - Buen rollo... ¿ Qué si he sido feliz? ... Bueno algunos momentos felices y desmesurados si he tenido, aunque han sido pocos...Aquel día cuando di lo que más quería a mi mejor amigo, una noche loca de amor... Y cuando nacisteis Luis y tú, aquellas noches palpe en mi alma la verdadera felicidad; a ti no sabíamos que nombre ponerte por que queríamos una niña y llegó mi bicho ( le acaricia en la cabeza y le besa ).... Javier te llamas así, pero podías haberte llamado Fernando, Diego, Alfonso, Rubén, Santiago....., lo sorteamos mientras contemplaba  tu cara, tus ojos, tu boca y tu cuerpecillo.... ¡ Claro que era feliz !.

- Papa – respondió Javier - sólo esos momentos, son muy pocos para toda una vida..... Me parece que tu trabajo nunca te gustó? .....

- Aciertas nene – respondió Lázaro – pero tenia que luchar por vosotros y procurar que nunca os faltara nada, yo ya no importaba, vosotros erais mi orgullo en cada paso que dabais, cuando ibais creciendo....

- Y que te hubiera gustado ser, en que te molaría haber trabajado? – preguntó Luis que apareció por el arco con la bastón -

- Vale, ya está aquí el jefe de la familia - comentó Javier - ...... Contéstale a su pregunta.

- Os lo diré... Me gustaría haber sido, actor, poeta, escritor, como veis nada parecido a químico... Al menos vosotros sois mi triunfo.

Lázaro tomó a sus hijos y les apretó fuerte con sus brazos mientras ellos le levantaban con cuidado; la luz ocre que iluminaba las murallas  perfiló tres siluetas unidas en una sola; Lázaro abrazaba a sus hijos,  asumiendo que eran el  tiempo de felicidad en su vida.

- Entonces – dijo Luis – ahora, que tienes todo el  tiempo del mundo con la jubilación, puedes realizas tu sueño, cambiar y ser actor, escribir poemas; debes intentarlo, se valiente.

-          Cambiar seria un sueño, sería lo más – murmuró Lázaro - .

Separándose de ellos y en medio del arco, mirando al valle surge su sueño y recuerda aquel poema que siempre estuvo escondido  en su mente que ahora se atreve a salir y terminaba así...

                    Cambiar...

Las palabras en versos, los hombres en poetas;

la lucha en ilusión, los amigos en amantes;

la sociedad en amor, los fracasos en triunfos;

la alegría en dolor...

Esta es mi quimera, mi ilusión,

es mi lucha y mi desesperación.

Por qué mi triunfo es cambiar.

    Cambiar hasta el amor...

 

 - Seré valiente y lucharé por esos deseos, quimeras, caprichos frustrados... pero ¿ no será demasiado tarde? no, no... ya es tiempo de buscar mi felicidad...  Nenes vamos a casa que hoy empieza algo prohibido  y luchare por vencer...

 

        Se dieron la vuelta, los jóvenes llevaban al bueno de Lázaro casi en volandas y entraron por la “ Puerta del Cielo “ rompiendo la noche, hacia la ciudad gris, hacia la nueva aventura, parando el tiempo..... No era mucho para volver a empezar.

 

0 comentarios