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eljuglardetelares

Cuatro ruedas y un alma

La tarde dejaba ya su ocre y rojo,

los carros sonaban sin cesar,

la puerta grande y el llamador

de bronce llenaron mi mano

antes de entrar…

 

En la lejanía del corral ví lo primero

tus ojos grandes, azules, limpios

sin maldad… Y la silla

trono del príncipe de la piedad,

ya eras mi amigo en la soledad…

 

Faltar, pedir, soñar, perdonar,

Llorar, elegir, vivir…

 

Me faltó valentía para romper

el tiempo…  Me pediste amistad y

me entregué….

Soñaste mis deseos en los

instantes de dolor…

Perdonaste los pecados

del desprecio…

Lloramos juntos la ira

del poder….

Elegimos unirnos y perdimos

la sociedad...

Pasé contigo, dándote mis piernas,

aquel verano consiguiendo

la felicidad…

 

Al recordarte en los días,

siento servir a mi dios,

tengo tu ilusión de seguir,

comprendo que el cuerpo

es nada,

espero ser fiel

a los sueños calidos y limpios

de aquel verano y

siempre afirmaré que lo importante

es un alma grade, limpia, serena

aunque sus piernas sean  cuatro ruedas

 

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