El nudo de la corbata
Tenía siete años y llegaba el día de mi primera comunión, el traje que mi madre me compró llevaba una corbata blanca y había que elegir una con goma u otra que me gustaba más sin goma, me salí con la mía como hacia siempre que quería algo y se oponen tus padres, era muy persuasivo y “ Plasta “. La condición que me impusieron fue que aprendiera a hacer el nudo de la corbata. Aprendí, se encargó de enseñarme, con cariño y satisfacción, mi “ Abuelo “ y aprendí el nudo europeo. Después cuado ya era un adolescente, en el “ Colegio Mayor “, estudiando la carrera universitaria, aprendimos todos los compañeros a hacer el nudo americano que estaba de moda por aquel entonces, practicando unos con otros; porque en aquellos años para asistir a las clases de la Universidad era obligatorio ir con americana y corbata. Había profesores que no nos dejaban entrar en sus clases sin la dichosa corbata.
Después durante más de treinta años todos los días de trabajo estuve con la corbata sobre mi cuello, ya era una compañera inseparable y cuando no la llevaba parecía que algo me faltaba pues en los días de invierno, cuando hace frío, abrigaba mi cuello igual que si llevase una bufanda. Y ahora me la pongo de guindas a brevas y hoy mientras paseo para llegar a la consulta de mi médica a recoger unas pastillas y cree mi adorada esposa que así estando más elegante , con la corbata, me tratará mejor. Cosas de las mujeres pesadas.
Mis Hijos nunca quisieron ponerse corbata durante los años de su adolescencia y juventud, iban descamisados a las fiestas familiares, su madre se ponía de uñas, yo consentía su rebeldía porque pensaba que era un suplicio superar todo un día con corbata sobre todo en el verano, que era el tiempo de las fiestas, los bautizos, las comuniones, las bodas, etc. La primera vez que, David mi hijo mayor, necesito hacer un nudo de corbata fue para hacerse las fotografías de la ” orla “ al acabar la carrera universitaria, alguien se lo haría pues no aprendió; la foto con la “ toga “ presenta la corbata negra y con el nudo bien hecho. Si necesitaba ponerse corbata en alguna ocasión, pues siempre ha sido elegante y presumido, era yo quien le tenia que hacer el nudo y Fernando, el pequeño tampoco aprendió a hacerlo hasta bastante tiempo después. Desde su primer trabajo, en Madrid, de ejecutivo, ha necesitado la corbata como uniforme de trabajo, tuve que hacerle los nudos todos los domingos a la hora de marcharse, hacía en cinco corbatas diferentes, una para cada día, no repetía corbata en la semana, , su segundo trabajo lo tuvo aquí, y cada mañana me levantaba de la cama para que le hiciese el nudo, era muy exigente pues si no le gustaba tenía que hacerlo otra vez y además unos días quería el ” nudo europeo “ y otros “ el nudo americano “.
Al marcharse a Madrid por un nuevo trabajo, tuvo un gran problema y prometió aprender a hacer el nudo, no tenía prisa y la fecha de su marcha se acercaba, una mañana tuve que ir, muy temprano, a la consulta del medico, se me olvidó dejarle hecho el nudo de la corbata; me llamó al móvil cuando entraba a ver al médico, la dije que fuera al bar donde pensaba desayunar cuando acabase con la consulta. Estando en la barra del ” Portalón “ que era el bar elegido para tomar un café descafeinado con una tostada integral con aceite de oliva, volvió a sonar el móvil era de nuevo la su madre y me indicaba que salía de casa y estaría en el ” Chico “ enseguida, salí a la plaza a esperarle. Llegó enseguida, aparcó cerca del bar, una vez parado subí al coche y en el asiento de acompañante me puse a hacerle el nudo de la corbata; le pregunté cual quería y me respondió que el americano, el más difícil. Saqué la corbata por mi cabeza y él se la puso sobre el cuello de su camisa. Mientras hacíamos esta operación sonaba en la radio un tema de Sabina “ Noche de bodas “, un hombre, de pie, esperando a alguien se fijó en nosotros esbozando una sonrisa. Aquel día después de comer me dio otra corbata y después de hacerle el nudo, proteste y su respuesta fue, me la he manchado; la corbata del bar era una de rayas, italiana que se la trajo su hermano de un viaje que hizo allí. Acabó aprendiendo a hacerle, aunque todavía no le haga bien.
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