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eljuglardetelares

Al caer la tarde en el lienzo norte

A la  memoria de Juan Aurelio Sánchez Tadeo

 

Terminaba la tarde,

una más de la primavera,

mi anhelo era llegar a ti,

sentirte,

ver tus ojos seductores,

tus manos generosas,

tus pechos amables.

 

Ya en la calle pateaba el suelo gris

cuesta abajo,

soñando con nuestro encuentro,

caminaba despacio,

saboreando tu llegar.

 

Atravesé…

El pequeño arco del Adaja

y siguiendo tu lienzo del poniente,

mi adorada muralla,

me acompañaste con ilusión

a mi deseado encuentro…

 

Sentado en una piedra gris,

con musgo que aun quedaba del invierno,

te esperé,

toda la tarde hasta bien entrada la noche,

llorando mi tristeza

sin lagrimas pero con mucho lamento …

 

El tiempo decía que no vendrías

me limpié con  rabia

las lagrimas de los ojos,

ansiaba convencerme que seguias amándome

y si no llegaste tendrías el por qué…

 

Roto por el anhelo de tu espera,

tu deseo era mi mayor dolor…

 

Volví triste cuesta arriba

en la dulce noche primaveral,

esperando que salieses a mi encuentro…

 

Ya en la cama te volví a anhelar…

 

Pasaron los días y llegó un e-mail,

pidiéndome perdón por la no cita de los dos,

tus razones eran vacías

pero sinceras y te perdoné…

 

Hoy volveré a bajar al caer la tarde,

en tu llegada  te abrazare tan fuerte

que sentirás dolor…

 

Y yo con el dolor de nuestro abrazo seré feliz…

 

No apareció… Ella…

 

Y mirando  sentado en la  piedra,

en arco del Carmen…

te vi, te sentí, oí tu voz,

desde el cielo habías vuelto, 

para estar siempre  cerca…

 

Cuando camine

por tu amada muralla…

 

vendrás tú mi llorado amigo…

Mi querido Aurelio…

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