El final del verano
El tiempo no ha pasado,
el tiempo se paró…
Se paró…
Aquella noche húmeda de junio,
al cruzarse dos miradas
consintiendo el no…
Se paró…
En los tiempos,
alegres de juventud y
tristes de valor…
Se paró…
En la mente falsa,
de unos sentimientos
verdaderos del amor…
Se paró…
En un cruce necio de caminos
que obligó la sinrazón…
Se paró…
En la vida sin sentimientos,
en el olvido de la ilusión…
Y después…
acabó la parada falsa
de la prisión…
Y entonces…
Los recuerdos y las esperanzas
volvieron dando sentimientos
al corazón…
Y entonces…
El ardor dormido,
retomó los ímpetus
de la juventud…
Y entonces…
Volvieron los besos,
las caricias,
los días deseados,
las noches sentidas…
Y entonces…
Empecé a vivir,
a soñar,
a anhelar,
sencillamente a amar…
Y entonces…
Se borraron tiempos perversos
de espera,
de desilusión,
de absurda adoración…
Entonces, siempre y ahora se…
Que tuvimos pasión,
que tuvimos ilusión,
que tuvimos simplemente amor…
Y soñando…
Al caer la tarde descubrí
que era la última,
era el final del verano…
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