Mi fin del mundo
Veintiuno de diciembre…
Año dos mil doce…
Fin del mundo…
No ocurrió…
Los mayas pensaron que llegar,
era haber vivido mucho…
Mi corazón grande,
con ansias de dar todo,
de aceptar lo más se murió…
Pues…
Cuando se ama de verdad,
sin imposiciones de nadie,
al no ser correspondido,
muere el corazón…
Cuando se rompen
las citas en el tiempo,
en el olvido,
se muere el corazón…
Cuando ya queda atrás,
lo más hermoso de una vida
que vivió su éxtasis,
con edad de no ser correspondido,
siente el más duro de los abandonos,
se rompe el corazón…
Cuando se marca claro el porqué,
de una separación no admitida,
pero si real,
se rompe el corazón…
Cuando el culpable
es el tiempo que no perdona,
a pesar de soñar que es mentira,
se rompe el corazón…
Así el corazón roto sigue amando,
sigue deseando las citas
sigue soñando con el tiempo que vuelve,
con la juventud,
con el valor…
Mi alma no vive sin corazón…
Piensa que…
El veintiuno de diciembre,
año dos mil doce,
fin del mundo…
Si…
Es el fin del mudo en mi alma…
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