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eljuglardetelares

Diez rosas

Seis rosas  rojas,

cuatro rosas blancas

y una rosa naranja,

crean mi ramo para ti…

Porque son así…

Porque tú y yo…

Lo hemos vivido…

Y son claro resultado,

de nuestra deseada relación.

 

Una, dos, tres, cuatro, cinco

y seis rosas rojas…

Eco de seis años,

vividos saciados de pasión,

de dormir juntos cada noche

y despertar pegados cada mañana…

Satisfechos de nuestro fervor…

El color rojo nos da calor a nuestro delirio,

amándonos hasta el dolor,

llorando hasta la desesperación…

Nuestras voces altas,

bajas, rudas y sinceras…

Nuestros cuerpos fueron uno,

cada mañana al despertar…

 

Una, dos, tres

y cuatro rosas blancas…

Declaran cuatro años de separación,

alejados los dos sabiendo

que nos queríamos de verdad…

Nuestros corazones no lo admitían,

no soportaban la separación…

Nuestras mentes se engañaban

Sabiendo la verdad de lo que sería mejor…

Maldita mentira…

Asumida en el cotidiano vivir…

 

Una rosa naranja…

Un milagro…

Un amigo verdadero…

Nos junto a los dos…

Sintiéndonos  desposados…

Ya un año siendo completamente felices…

 

Nuestro verdadero amigo

nos dio la formula,

de querernos todo hasta la eternidad…

y quiero que ya siempre,

hasta nuestro final…

La rosa de cada año será naranja…

Para que  nuestro amor sea eterno,

estando protegido

por nuestro amigo de verdad…

Velando nuestros fallos

y tendiéndonos la mano siempre…

Para  vencerlos,

con un beso y una sonrisa de perdón…

Recuerdos de mi estación

 

Pasaban ya las doce  en una mañana de verano, allá por los últimos años sesenta; paraba en la estación mi seiscientos y bajado del coche mientras apagaba la radio, esperé algunos segundos en cerrar la puerta escuchando la canción que sonaba...

 La gran sala de la estación estaba recién pintada, con un mural enorme de los cuatro postes adornaba el techo, su estilo un poco cubista pero aceptable. Salí al andén comenzando un paseo nervioso, deseando que la unidad llegase ya, en la vía muerta estaba otra de las unidades de color amarillo y marrón, parecidas a los tranvías, con los asientos de listones gruesos de madera, muy incómodos pero siempre en el recuerdo. Cuantas veces he viajado sentado en las tablas, de Ávila a Madrid y al contrario, por  la época de los sesenta. Cuantos  sueños trazados y cuantos amigos de tren que me contaban sus vidas... Y cuantas paradas, viendo subir y bajar a hombres y mujeres; adivinando quien eran y lo que iban a hacer después del viaje... La unidad de Madrid estaba a punto de entrar lo había anunciado la megafonía.

 Llegaba mi amigo del alma, era la primera vez que pisaba mi tierra, nuestra amistad ya duraba tres años, nos conocimos en la facultad, conectamos y acabamos viviendo en la misma pensión; entre nosotros no había secretos, nos contábamos todo fuese lo que fuese. Estaba ese verano estudiando en la pensión para los exámenes de septiembre, pasando todo el calor del mundo. Le obligué a venir a la ciudad amurallada en el puente de la Virgen de Agosto, pasaría menos calor y nos divertiríamos todo lo que en aquellos años, dos amigos con veintidós años podían hacerlo. Después pasados esos días volveríamos los dos al calor del foro, a intentar estudiar para septiembre; a mi tampoco me fue bien en junio. La culpa de... lo de siempre, las nenas, los amores y los cachondeos...

 Siempre le puse por las nubes mi ciudad, era la mejor del mundo, y acabó deseando conocer las piedras grises de Ávila. Y mientras llegaba la unidad, tenía miedo... ¿Le gustaría el ambiente y las gentes de acá...? ¿Dónde iríamos a ligar?.... ¿Estaríamos con la pandilla?. Cada vez tenía más dudas. El pitido del tren entrando en la estación rompió mi pesadilla... Se paró y empecé a otear las puertas de la unidad y por la última divisé la silueta de mi amigo bajando al andén... Corriendo, me acerqué a él, nos abrazamos, y unidos por los hombros, con la maleta llegamos al seiscientos. Después de tirar la maleta en el asiento posterior, sentados los dos juntos; empezamos la aventura del puente en aquel verano.

 Todo fue bien, los miedos se disiparon a las primeras de cambio, estuvimos con la pandilla, ligamos con unas niñas castellanas eran Cary y Concha, bebimos más de la cuenta alguna noche... Y todos los días terminábamos en el dormitorio,  con confesión general... Fueron unos días inolvidables, yo descubrí lo importante que era para mi la amistad... Siempre sería mi mejor amigo y así fue... Pasados los días de fiesta volvimos juntos en la unidad amarilla y marrón de Madrid, a pasar calor y preparar los próximos exámenes.

 Quiero recordar... Y siempre que escucho la canción surge mi amigo y aquellos días que vivimos juntos... La canción que sonaba en el seiscientos era  “ Mis manos en tu cintura “ de Salvatore Adamo... El éxito de aquel verano... De mí evocado verano

Nunca odiaré

Soñar y peder…

Anhelar y llorar…

Sentir y sufrir…

Amar y odiar…

 

Soñar…

Es lo que queda,

cuando es imposible,

vivir nuestra realidad…

 

Perder…

Es caminar sin retorno,

es no luchar por las ansias,

alejándome de ti…

 

Anhelar…

Es desearte tanto,

desesperadamente,

sin pausas,

hasta llegar al dolor,

al insoportable dolor

de un alma enamorada…

 

Llorar…

Es vaciar el alma a escondidas,

mientras se cura la desesperanza

de alcanzar algo imposible,

y el corazón se limpia para

volver a sufrir…

 

Sentir…

Es revivir el sueño inalcanzable,

de un amor no compartido,

solo conllevado a medias

por el otro…

 

Sufrir…

Es seguir muriendo cada día,

cada instante,

el largo caminar

de la vida rota,

por los malditos prejuicios,

que nos impone,

la decadente sociedad…

 

Amar…

Es entregarte

sin pedir nada,

sin tener la certeza

de ser correspondido,

de seguir ofreciendo,

sin tapujos tu alma,

tu corazón…

 

Odiar…

Es una palabra prohibida,

para el alma cautiva,

a pesar de los desprecios,

de ilusiones frustradas,

los rompimientos sin retorno,

no es odio,

es amor…

 

Por ti…

Aunque te vea poco

y a lo lejos…

 

Soñaré y perderé,

Anhelaré y lloraré,

Sentiré y sufriré,

Amaré y nunca odiaré…

treinta y cinco

Treinta y cinco horas

cerca de ti…

 

Treinta y cinco horas

llenas de miradas,

de sonrisas,

de buenas vibraciones,

de ternuras perdidas,

de cuidados,

de favores,

de ilusiones futuras,

de albergar la realidad…

 

Calor…

Mucho calor…

Más calor,

viviendo los tiempos pasados

del gran imperio,

creyéndonos actores romanos,

en el gran teatro…

 

Después el otro escenario …

más pequeño,

más autentico,

allí éramos los protagonistas,

sentíamos la gran tragedia griega…

Antígona era nuestra meta…

 

La noche nos unía

en emociones nuevas,

en ficciones alegres,

en mi despertar delicado

para que tú siguieras durmiendo …

 

Calor…

Mucho calor…

Más calor…

 

La comida ,

el bus,

la alegría de todos los colegas,

los sorbos de agua fresca,

para vencer el calor,

la música de todos sonaba…

 

Y al final la llegada,

los abrazos,

las despedidas,

me acercaste,

al seguir tu coche,

saltaron lagrimas de alegría,

en mis ojos,

y pensé…

 

Que maravillosa es la amistad,

es sublime,

vivaz,

resistente,

espléndida …

 

El único…

El supremo regalo,

que me ofrece la vida,

en mi cercano ocaso,

es lo mejor…

Lo más…

 

Vivir

Vivir…

Es un largo caminar…

Un dulce deseo en cada noche…

 

Vivir…

No es solo existir,

es existir y crear,

es gozar y sufrir,

es no dormir sin soñar…

 

Cuando se rompe la amargura,

la tristeza,

la ilusión,

los sueños …

 

Y el alma piensa en descansar,

entonces…

 

El corazón no siente,

no lucha,

no odia,

no ama…

 

Empieza a morir…

Ocho de mayo

 

Al despertar cada mañana,

me siento solo, vacío,

pensando que el nuevo día,

sea diferente,

sin embargo mi deseo

nunca se cumple,

y así sin pena ni gloria

pasa otro día…

 

Hoy es un día especial,

es tu santo

y san Víctor te hará feliz,

conseguirá que seas más fuerte,

que seas un vencedor,

que tu caminar por la vida,

sea una continua victoria,

el valor de un alma grande,

animada,

por tu nombre de triunfador…

 

Mi tributo a ti,

a tu nombre

es lograr que estés satisfecho,

en tu continuo caminar,

y esperes siendo el mejor,

el gran luchador,

otro ocho de mayo…

 

Mi alma hoy estará contenta,

en este día tuyo,

aunque siga rota y pensando…

 

Lejos te veo más cerca,

cerca te siento más lejos;

cuando sueño contigo,

te tengo en mí…

¿Y tú quien eres?

Eres quizás una ilusión,

un sueño sin despertar

un sentimiento lleno de vida…

¿O acaso no eres nada?

 

 

Y tú hoy y siempre ,

hazme el favor,

de ser el más grande,

el  gran vencedor,

sencillamente ser  Víctor…

 

 

 

 

Cambiar

Solo tengo fracasos, tristezas,

a veces la felicidad me llama;

me siento  dichoso, alegre....

Sin embargo siempre acaba mal.

Será esto la vida, tristezas, fracasos..,

Acaso es esto vivir.....

 

Dímelo tú, fuente,

que tu triunfo es manar.

Quizás me digas con miedo la verdad,

una verdad imposible tu ansia,

tu anhelo , de cambiar

ese agua pura y cristalina

por un negro y sucio lodazal ...

¿ Por qué no ? ¡ Tu triunfo es cambiar !

 

Dímelo tú, árbol,

que floreces en cada  primavera ,

que das sombra en verano,

que lloras tus hojas con nostalgia en otoño…

¿ Ese es tu triunfar ? ¡ Claro que no !...

Tu quisieras ser diferente,

quizás tu ansíes florecer en otoño,

llorar en primavera y en verano descansar…

¡ Tu triunfo es cambiar !...

 

¡ Y tú  eterno mar de los poetas !

 ¿ Me lo dirás ?

Eres azul, maravilloso;

eres musa e inspiración.

A tí te han cantado, a ti te han llorado.

¿ Cual es tu triunfo, la inmensidad ?...

Tú también quieres ser diferente...¿ Rojo ?...

¿ Más pequeño o con  árboles ?

¡ Tu triunfo es cambiar !

 

¡ Fuente , árbol, mar ! ¿ Escuchadme !...

 

¡ Mi triunfo es cambiar !

Cambiar.......

Las palabras en versos, los hombres en poetas;

la lucha en ilusión, los amigos en amantes;

la sociedad en amor, los fracasos en triunfos;

la alegría en dolor......

 

Esta es mi quimera, mi ilusión,

es mi lucha y mi desesperación…

Por qué mi triunfo es cambiar,

cambiar hasta el amor......

Mi San Valentín

Vivir…

En la lejanía …

Las ilusiones,

los deseos de tenerte,

la esperanza

de sentir tu amor,

recordándote

en este día,

siento mi  corazón

alegre,

distinto,

nuevo,

creyendo en el amor…

 

 

Estando cerca

y mirarte

es el deseo

de ser feliz,

mis temores

se rompen en este día ,

y la alegría,

el valor

de mis sentimientos,

llega a mi alma,

haciéndome comprender,

los deseos olvidados,

los caminos

recorridos pegados,

las claras mañanas

de la primavera,

la música de enamorados

 

En este día especial,

vuelvo a añorar ilusión,

esperanza,

alegría,

felicidad,

amor…

 

Y recuerdo

en san Valentín

mis primeros versos,

cuando

mi alma adolescente

se enamoró…

 

Lejos te veo más cerca,

cerca te siento más lejos;

cuando sueño contigo,

te siento en mí…