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eljuglardetelares

Contra el mundo

Por qué…

Por qué nadie me comprende,

Nadie me escucha,

Siento cerca la verdad,

Para ser sincero,

valiente, justo…

 

Decir mi verdad a todos,

Poniéndola en el viento,

para que llegue a muchos

que disfrutan de las ilusiones,

del sentir,

cuando la vida empieza

a enseñarte el final…

 

Mi verdad es buena,

Justa, generosa;

tú lo sabes,

yo quiero pregonarlo

a los cuatro vientos,

vivirla y si es necesario,

ir contra el viento, las normas,

el mundo…

 

 

Despedida

ADIÓS

              

Te digo adiós y acaso te quiero todavía,

no se si me quisiste, no se si te quería,

o tal vez nos quisimos demasiado los dos

pero te digo adiós....

 

Este cariño triste, apasionado y loco,

Me lo sembré en el alma para quererte a ti,

No se si te ame mucho, no se si te amé poco;

pero si se que nunca volver a mar así....

 

Me queda tu sonrisa prendida en el recuerdo,

mi corazón me dice que no te olvidaré;

pero al quedarme solo sabiendo que te pierdo,

quizás empiece amarte  como jamás te ame.

 

Te digo adiós y acaso con esta despedida,

Mi más hermoso sueño muere dentro de mi;

Pero te digo adiós para toda la vida

Aunque toda la vida siga pensando en ti.

La noche feliz de la calle del Pocillo

Hace ya muchos años, quizás cincuenta y cuatro, era el comienzo de la década de los cincuenta del pasado siglo XX, a la vez que me llega el recuerdo de una canción de titulo “ camino verde “ que en estos años interpreta “ Consorcio“; vuelvo a vivir aquellos años de mi infancia. Era el año cincuenta y llegaban las Navidades con mis seis años, estaba impaciente esperando la noche del cinco de enero para que los generosos “ Reyes Magos de Oriente “ nos dejaran sus regalos, los juguetes soñados y por tenerlos intentábamos durante todo el año ser “ buenos “ y sobre todo “ obedientes “ y así obtendríamos más juguetes.
 
 La casa donde vivíamos en la travesía del Pocillo, una casa entonces moderna con ocho años de vida y con cuatro vecinos, dos por planta; arriba en el primero izquierda habitaba la familia “ Sánchez Maqueda “, matrimonio con cuatro hijos: Antonio, Marcial, Rosa María y Juan Manuel, también vivía con ellos su abuela, la buenaza señora “ Ilde “ y “ Trini “ la sumisa y agradable “ chacha “. Antonio un año mayor que yo y mi amigo, mi consejero en todos los temas importantes como la autenticidad y generosidad de los “ mayores “.
 
En el primero derecha lo ocupaba la familia “ Sordo “, con tres hijas y un hijo; maría Victoria que generosa y cariñosamente le llamábamos “ Vivi “, jugaba con nosotros. Su padre era el delegado de la “ Falange “ en la ciudad, ellos ,los falangistas, organizaban una muy particular “ cabalgata de reyes “ con la misión de visitar a sus afiliados y amigos la noche del cinco de enero los reyes Magos. Alrededor de las doce de la noche llegaban sus majestades a su casa dejándoles muchos juguetes y después llamaban a casa de Antonio y la mía, sin juguetes, nos afirmaban que más tarde, ya entrada la madrugada volverían a dejar nuestros pedidos y deseados juguetes.
 
 Ya en la planta baja, a la derecha estaba la casa de la familia “ Senovilla “ era para nosotros la casa de la señora Julia, la madre, amiga de la mía y buena consejera, sus hijas eran mayores ya con edad de merecer; todas sus hijas eran muy agradables y a mí me querían mucho en nuestros encuentros siempre había un beso o una caricia por suparte que me e agradaba
 
El bajo izquierda era mi casa, o fue desde que nací, en una habitación siempre añorada y ahora cuando paso por allí recuerdo ese lugar y mis primeros días de vida, hasta que tenia siete años que mi padre hijo una casa en la calle Santo Domingo, cerca de esta y en el mismo barrio, la casa donde nací era de alquiler y la de Santo Domingo, decía mi padre que era su casa ganada con el trabajo diario.
 
Aquella noche de principios del año cincuenta, pronto como de costumbre, me acosté con muchas dudas sobre la llegada o no de sus “ majestades “ por sentir recelo sobre su autenticidad. A las dos de la madrugada me despertó el rey “ Gaspar “, el rubio que era mi preferido, por que su nombre era el mismo que el de mi padre y me dejó muchos pero solo caramelos. Volví a mi sueño y soñé que ya no tendría más regalos, solo caramelos, por tener esas dolorosas dudas. Me desperté del horrible sueño ya casi amaneciendo, era alrededor de las siete de la mañana y un golpe brusco que retumbó en toda la casa fue el comienzo de algo importante, rodó un “ balón de reglamento “ hasta mi cama, seguía el ruido de las cajas con regalos. Habían llegado los “ Reyes “ y nos traían juguetes; para mi hermana una silla con una “ Pepona “,el coche de capota sería para el año siguiente lo mismo que mi “ bicicleta “.Además del balón  tenia en el pasillo un “ rifle “ del Oeste. Me sentía contento y fui muy feliz. esperaría  un año más para tener la” bici “, no importaba y estaba seguro de la existencia de los Magos y aun sigo pensando lo mismo.
 
 Aquella mañana en la radio de válvulas escuche un villancico profetizando la llegada de los fabricantes de sueños, decía... Ya vienen los Reyes Mayos por el arenal...
 

El niño Jesús de Praga

 

 

En mi barrio mirando al gran olmo esta la iglesia de la “ Santa “.  En ella aprendimos, de la mano de nuestros padres, a rezar, a ir a misa, a  ser buenos cristianos, ese era el sentimiento que los padres de entonces daban y era la educación que inculpaban a sus hijos. En la “ Santa “ conocí al “ Padre Segundo “, era el fraile de moda en aquella época, sus sermones desgarradores desde el púlpito llenaban la iglesia delos hombres y mujeres ansiosos de escucharle. En la misa de once y cuarto que él celebraba, los pasillos estaban siempre llenos de fieles en todas las épocas del año.

 

El padre Segundo, un fraile joven, con ganas de dar a todos los demás su energía, sus ganas de vivir. Tomó la cofradía del “ Santísimo Niño Jesús de Praga “ haciendo cofrades a todos los niños del barrio, a la mayoría. Todos éramos carne y uña con él. Todos los meses teníamos un domingo dedicado al “ Niño “. A las seis de la tarde, después de merendar en invierno, nos reunía a todos los muchachos en la iglesia para rezar al niño. Colocados ambos lados vigilaba a todos para que hablásemos y para que estuviéramos atentos a los rezos que venían desde el púlpito, de vez en cuando se escapaba algún capón cariñoso que imponía un silencio total. En unas pequeñas andas estaba colocado el “ Niño Jesús “ y terminados los rezos  lo sacábamos en procesión por la plazuela de la Santa, nos pegábamos por ser los elegidos para tomar las andas sobre nuestros hombros.

 

Terminada la procesión y dejado el “ Niño “ sobre la mesa que sostenía a las andas, recibíamos el premio. Un premio maravilloso para los chaveas de entonces. En el salón de la puerta de al lado estaba el salón, en el nos ponían cine, “ cine mudo “  pero genial. El gran mago que ponía en marcha la maquina era el “ Padre Eufrasio “. Para nosotros era un sabio; una vez nos introdujo en el convento, llevándonos  a su laboratorio, molaba mucho, nos dejó alucinados. Allí vi un grabador de voces, nos lo probó y dijo que mi voz era muy buena, me puse más contento que unas castañuelas, estuvo más de una hora explicándonos todos los aparatos. Las películas del cine eran todas de mucha risa, duraban cada una veinte minutos y mientras cambiaba de rollo, gritábamos y nos lo pasábamos bien. Las había del “ Gordo y el Flaco “, de “ Carlot “ y de otros cómicos que hacían muchas gansadas.

 

Por las navidades del día veinticinco de diciembre al uno de enero era la novena anual del “ Niño de Praga “ y todas las tardes a las seis acudíamos a nuestra cita, en esta época la procesión se cambiaba por el ensayo de villancicos; un fraile cantaba y el padre Segundo vigilaba y repartía capones para los que no estábamos a la faena. Un villancico de los que ensayábamos impactó en mi siempre que lo oigo renacen en mi estos recuerdos que estoy contando, era  “ Campana sobre Campana “. Al terminar la novena adorábamos al niño del portal  cantándole los villancicos.

 

El padre Celestino sucedió en esta misión con los chavales al padre Segundo que ascendió, eso nos dijeron; se hizo buen amigo nuestro y hasta compró una máquina de cine sonoro que él mismo manejaba, recuerdo entre otras películas que nos puso “ el milagro de Fátima “, fue la primera vez que lloré en el cine, después lloré muchas veces y no me duele decirlo. El cine sonoro fue genial, pero yo sinceramente añoraba las tardes de las películas y risas del cine mudo.  

 

Hay Navidad

Allí... 

Donde la luz se pierde 

en las tinieblas.  

Está la NAVIDAD

 

Donde el viento pide paz

a las estrellas

Existe la NAVIDAD

 

Donde las fuentes ,

piden agua

a los manantiales .

Habita la NAVIDAD

 

Allí...

Entre arbustos, entre hierbas,

en la soledad de los montes,

en el canto de las estrellas

HAY NAVIDAD

 

En diciembre es Navidad

Tristeza de amor…

Es sentirte cerca

y no alcanzarte…

Es soñarte cada noche

y despertar sin rozarte …

Es  amarte a escondidas

y llorarte…

Es saber que tú me sientes

y no corresponderte…

Es anhelarte al oír tu voz

venciéndome la desilusión…

Es vivir en agosto la NAVIDAD…

 

Al despertar por la mañana

para afrontar un nuevo día,

busco sobre la almohada tus ojos,

tus labios ,tu cuello,

y mordiéndola

siento que son míos,

que tú estás …

Y así vivo con alegría en diciembre,

 nuestra NAVIDAD…

Cuatro meses y un día

Sonó el portero,

al coger el telefonillo,

reconocí tu voz,

mi corazón salto de alegría,

mientras  al final de la escalera

esperaba tu llegada…

 

Sentía en mi alma ,

el furor de la primavera,

el sonido de tus pasos ,

era música celestial

que sosegaba mi alma…

 

Frente a frente nos miramos,

nos saludamos,

con empujones cariñosos

te lleve a mi cuarto de los libros,

nos sentamos cerca,

charlamos,

revelándonos nuestros sentimientos,

nuestros pesares,

con la autentica sinceridad

de la mejor amistad…

 

Así el tiempo,

se marchó de nosotros ,

con la rapidez  de estar gastándolo,

con una satisfacción semejante

a contemplar las bellas flores,

nacidas en una mañana

de primavera total…

 

Tenias que partir,

te  acompañé,

bajando las escaleras

apoyado en tu hombro,

confirmando  planes

para nuestra siguiente cita…

Dilatamos  la despedida,

tu coche partió…

 

Y yo subiendo las escaleras,

pleno de satisfacción,

pensando el motivo

de tu inesperada visita…

 

Y recordando tu otra

inesperada visita al hospital ,

con el calor fuerte del verano,

que tanto me calmó …

 

Descubrí…

Que hacía cuatro meses y un día

de tu primera visita…

Volví a certificar que yo

y nuestra excelsa amistad,

es muy valiosa para ti…

El abrazo Robado

Dos cafés…

un bocatín…

una simple despedida…

 

Y entonces…

Un abrazo robado,

sentido,

rozando la mejilla…

 

Después una sonrisa

Y el adiós…

El temido adiós…

 

Te enamorarte…

Luchaste hasta la extenuación

por alcanzar su amor,

por tener todo,

por disfrutar en tu pequeña oreja,

el deseado susurro…

 

Anhelabas…

Dos palabras que salieran

de su maravillosa boca,

a través

de sus apasionados labios…

 

Dos palabras sencillas…

I love, te quiero, te amo…

 

Pasó mucho tiempo,

hasta que tu sueño

se hiciera realidad…

 

Y entonces,

lo muy esperado llegó,

tu corazón

se rompió de alegría,

de gozo,

de satisfacción…

 

Ya siempre…

Deseo tus despedidas,

con un abrazo largo,

un beso en la mejilla,

sin robos,

sin sorpresas,

y con las dos

mágicas palabras…

 

I love…

Te quiero…

Te amo…